Silvestre Revueltas – Symphonic Works

February 17, 2009 at 1:42 am (Music) (, , , , , , )

The other day I was thinking about my next post on this blog, and I have to admit I had no idea what to post about. Many things passed through my mind, like writing an essay, for instance, but finally I decided to post about one of the biggest geniuses of Mexican music: Silvestre Revueltas.

This Mexican composer was born in Santiago Papasquiaro, on the state of Durango, on December 31th, 1899; he died in Mexico City on 1940. Revueltas’ music is a mixture of Mexican folk music and the mainstream composers’ music of the first half of the past century; the result of this mixture is an extremely interesting music, where powerful prehispanic percussions, colorful Mexican pieces, and the dissonances of modern harmony dance together to become an amazing musical orgy =).

You can download an album with many of the symphonic works of Revueltas using the link below. This is the track list of the album:

CD 1

  1. Sensemayá
  2. Toccata
  3. Cuauhnahuac
  4. Música para Charlar: Construcción del Ferrcarril
  5. Música para Charlar: El Desierto
  6. Ventanas
  7. Redes: El Pescador; Funeral de niño
  8. Redes: Segunda Parte

CD 2

  1. Janitzio
  2. Ocho por Radio
  3. Homenaje a García Lorca
  4. Caminos
  5. La Noche de los Mayas: Noche de los Mayas
  6. La Noche de los Mayas: Noche de Jaranas
  7. La Noche de los Mayas: Noche de Yucatán
  8. La Noche de los Mayas: Noche de Encantamiento

Link: http://rapidshare.com/files/198507984/Silvestre_Revueltas.rar.html

And just for the record… I’ve never been able to find anything of Revueltas on the internet, hehe, so that was one of the reasons I decided to upload this album. Enjoy the music!!!

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Los impedimentos para la comunicación desde la filosofía existencialista

January 23, 2009 at 5:01 am (Essays) (, , )

“Ningún hombre es igual a otro. Ni mejor ni peor, es otro.

Y si dos están de acuerdo alguna vez, es por un malentendido”.

Jean-Paul Sartre.

Las personas viven su vida cotidiana comunicándose con los demás, y asumiendo que sus mensajes, además de ser objetivos, tienen la posibilidad de ser entendidos por sus receptores. El existencialismo nos dice que esto es una mentira, un engaño; que la comunicación real no existe, pues ningún receptor puede adentrarse en la mente de un emisor y comprender, tal y como lo hace éste, el mensaje que le está siendo transmitido.

El existencialismo, en lo que se refiere a la comunicación, trajo consigo fuertes implicaciones éticas y espirituales, implicaciones que tienen que ver con la forma en que las personas viven su vida. ¿Cómo una persona puede transmitir ideas de manera efectiva? ¿Cómo puede alguien darse a conocer al mundo y “salirse de uno mismo”? ¿Cómo pueden amarse dos personas, si no pueden conocer lo que sucede en la psiquis de su pareja, si la imposibilidad es un atributo inmanente de la intimidad? Pienso que encontrar respuestas a estas preguntas es verdaderamente vital, es decir, que dichas respuestas ayudarían a vivir más íntegramente, y a tener una relación verdadera con los demás.

Primeramente creo que es importante aclarar qué es lo que dice esta filosofía respecto a la comunicación. Un concepto que puede servir para aclarar esto es el de “la nada”, el cual fue expuesto por Jean-Paul Sartre en su obra El ser y la nada. Lo que el filósofo trata de explicar con este concepto es que una persona nunca puede estar segura de lo que otra persona piensa. Un receptor puede recibir el mensaje de un emisor, pero jamás puede entender el mensaje de la misma manera en la que el emisor lo hace, debido a que no puede adentrarse en su pensamiento. Entre un individuo y las demás personas, entonces, siempre existirá una especie de barrera o muro, llamado “la nada”.

De la misma forma es importante abordar otra parte de la filosofía existencialista, relacionada con la diferencia entre “sujeto” y “objeto”. Un sujeto es un ser consciente, mientras que un objeto no lo es. Hay un momento en el que la consciencia se vuelve consciente de sí misma, y por lo tanto la consciencia existía previamente al proceso de conocerse. Esto significa, a su vez, que los objetos existen desde antes de ser clasificados por la consciencia como un objeto en específico – una silla es una silla porque un sujeto la percibe como tal, pero dicho objeto no es una silla por sí mismo. Como las percepciones de los objetos (los conceptos) existen sólo en la consciencia de cada sujeto, y cada sujeto es un individuo aislado de los demás, entonces todo conocimiento es subjetivo, toda información es subjetiva, y finalmente, toda transmisión de información o conocimiento (toda comunicación) es también subjetiva.

Existe otra implicación de la filosofía existencialista que considero muy importante. Cuando un sujeto percibe el mundo, le está dando un significado propio, está creando conceptos para cada objeto percibido dentro de su mente, y esto también se aplica cuando un sujeto percibe a otro. Para cada sujeto en particular, los demás sujetos son objetos o cosas percibidas. Esto se llama “cosificación”, e implica que la intimidad entre las personas no puede existir, pues éstas no pueden conocerse tal y como son, sino que cada quien percibe a los demás a su manera, y sólo a su manera. La intimidad, además, necesita una buena comunicación, la cual ni siquiera es posible dentro de esta filosofía.

Volviendo a las preguntas planteadas más arriba, ¿cómo es posible, entonces, tener una vida que venza la angustia causada por la soledad que implica el existencialismo, y cómo se pueden alcanzar una comunicación y una intimidad reales con las demás personas? El filósofo existencialista Gabriel Marcel soluciona este problema mediante el concepto de la “fe”.

Cuando un receptor recibe un mensaje de un emisor, el primero nunca puede estar seguro de haber entendido el mensaje de la misma forma en que el segundo lo entiende, pero puede tener fe de haberlo hecho. Asimismo, cuando una persona le dice “te amo” a otra, la última no puede estar segura de que la primera dice la verdad – ni siquiera puede estar segura de que ambos tienen el mismo concepto de amor –, pero puede tener fe de que lo está haciendo.

Marcel distingue dos tipos de reflexión: la primaria y la secundaria. La primaria tiene que ver con lo que se puede conocer por métodos científicos, por la razón; la secundaria tiene que ver con los misterios, con lo que no se puede conocer o no se puede comprobar.

Yo pienso que la reflexión secundaria implica “elegir una verdad”, y tener fe en ésta. Ante el problema de nunca estar completamente seguro de que exista una verdadera comunicación y una verdadera intimidad, se nos presentan dos opciones: creer que es imposible alcanzar la comunicación y la intimidad, o creer que sí es posible. No se puede estar seguro de ninguna de las dos posturas, simplemente se puede tener fe en alguna de ellas.

Esta fe, en mi opinión, es diferente a la fe religiosa, pues tiene como objetivo resolver un problema concreto, real; es una fe práctica. En el ejemplo que enuncié unas líneas arriba, la fe en que la comunicación y la intimidad son posibles resuelve el problema de la necesidad que tenemos los humanos de trascender.

¿Qué es la frustración? ¿Qué son la ira o el amor? Cuando digo “amor”, el sonido sale de mi boca y golpea el oído de la otra persona, viaja por un conducto en su cerebro a través de sus memorias de amor o falta de amor. Dicen que entienden, pero, ¿cómo puedo estar seguro de eso? Las palabras son inertes, son símbolos, están muertas […]. Mucho de lo que experimentamos no puede ser expresado. Aún así, cuando nos comunicamos con los demás y sentimos que nos hemos conectado, y pensamos que nos entendemos, creo que alcanzamos un sentimiento cercano al de comunión espiritual[1].

La filosofía existencialista, al suponer que el conocimiento es subjetivo, asume que la verdad también lo es, por lo que creer en algo implica elegir entre una postura u otra. Para cuestiones prácticas, creo que lo más conveniente es tener fe en que la verdadera comunicación es posible. Digo que son cuestiones prácticas, porque una verdadera comunicación responde a una necesidad importantísima de las personas, que es la conexión con los demás, la intimidad y la trascendencia más allá de uno mismo.

El existencialismo nos deja con un acervo de ideas complicadas, y, para algunos, con una angustia vital muy poco sana. Sin embargo, creo que se pueden vencer los impedimentos que el existencialismo impone a la comunicación, e incluso pienso que a los ojos de esta filosofía, una verdadera comunicación es algo más espiritual y profundo.


[1] Linklater (director). (2002). Waking life.

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